14 de enero
Mil flores en el jardín del amor. Crecen y se mueren mientras crezco y me muero poco a poco. Mientras me muero planeo mi vida, que siento no estoy lista para vivir. Y me voy muriendo. Sale el sol brillante y me vuelvo loca por un paseo. Se me olvidan todos los planes. Vuelvo del paseo, es de noche, y mañana día laboral. Tengo que seguir planeando. Para vivir. Para morir.
Me levanto, me arreglo, me cojo el coche y camino del trabajo pienso en si las cosas podían ser mejor, en si podría ser más autónoma, en si me dieran más besos, en si podría ser más productiva. Y planeo que ya llegará ese momento. Y mientras vivo el camino hacia la muerte. Y la muerte me recuerda que he de vivir la vida. Me recuerda que los planes no sirven. Que tengo que hacer. Y hago.
Próximo capítulo en cuestión de días.


2 Comments:
Joder, acabo de escribir algo parecido en mi blog. Qué fuerte, tía, o sea. Basta de coincidencias. Espero que la próxima vez que coincidamos sea en el Paseo del Prado con un Hotel y me tengas que pagar mucho dinero. ;)
Tienes razón: se trata de hacer, de vivir.
Justo donde duele. ¿Serán los genes?
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