tarde de septiembre
Ha empezado el otoño pero es como si no lo hubiese hecho. He llegado de trabajar, he comido y me he tumbado a contestar emails. He leído uno de Fernando Algaba, autor de nopodemosmas.com, y me ha encantado. Dice que no sería verdura por nada y que si lo fuera se suicidaría en un gazpacho por hacer algo interesante.... es demasiado.
Balto está tumbado a mi vera como acostumbra mientras leo "desde este suelo" y me descubro. Pareciera que cualquier cosa sería buena en cualquier lugar y no es tan cierto. Este verano me fui a Washington DC para ser maestra de americanitos y acabé volviendo antes casi de empezar. Y cuando tengo que explicar los porqués no lo tengo tan claro. Se me ocurren respuestas tipo "era una ciudad muy húmeda" ó "mi compañera de trabajo era gilipollas" pero ninguna de ellas es lo suficientemente pesada como para clarificar a nadie que me conozca qué es lo que ha pasado. De momento desmiento un poco el post anterior, aunque hasta ahora haya sido así.
Cuando era pequeña, en el cole, tenía que ocupar media silla para que se sentase la virgen María a mi lado. Y ahora de más mayor, pues me apetece usar la silla entera.


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